
El rugby femenino esquiva la pandemia y continúa creciendo en el país. En Eldorado se ubica la cuna misionera de la disciplina y, con la vuelta a la actividad de los deportes colectivos, la reactivación permite proyectar.
Aprovechando la favorable realidad sanitaria, el club Carayá comenzó con los entrenamientos bajo la atenta mirada de una precursora como Noelia Billerbeck, ex pumita y actual entrenadora.
La exponente remarcó que costó la adaptación a esta nueva realidad: “Fue todo un cambio. Cuando empezamos con el protocolo nos dedicamos a la parte técnica, sobre todo la individual, y después complementamos en lo físico”.
“En la segunda fase se habilitó el cinco versus cinco y nos motivó un poquito más porque volvimos a practicar deporte en conjunto. Trabajamos contacto con el piso, pelota y destreza…todavía quedan esas ganas de taclear y demás, pero la verdad que el número que venimos trabajando con las chicas son favorables, están motivadas y eso permite mantener el grupo”, agregó.
“Del plantel superior están yendo ocho jugadoras por entrenamiento; en un principio estaba acotado el horario y además se sumaron los compromisos laborales. Pero nosotros seguimos generando rugby”, recalcó la Cuchu, que volvió a Eldorado en 2017 tras una exitosa carrera.
Caraya generó valores importantes y algunos de ellos han sido pilares de la selección argentina. Al explicar este mote de ‘generador de futuro’, Billerbeck destacó que “los deportes que priman en Eldorado son el básquet y el atletismo, las opciones no son muchas. En cuanto al rugby se puede decir que tiene proyección, eso motiva, y permitió que jugadoras como Paula Pedrozo, que venía del básquet, y Araceli Oviedo, del atletismo, se metieran de lleno, permitiendo el crecimiento de la disciplina”.
Noelia abrió el camino de muchas y ahora es encargada de sondear valores, volcando todos sus conocimientos y experiencia.
“Ser profe de educación física me ayuda en esto. Siempre estoy en la pista de atletismo fogoneando, invitando; obviamente que de 20 chicas se acerca una, pero así se empieza. Una vez adentro se comprometen con el grupo; el rugby es familia”, dijo.
“El rugby tiene una mística que no genera cualquier deporte, eso motiva a las chicas”, destacó.
Escuela de talentos
La Unión Argentina de Rugby se apoya en la Unión Misionera (Urumi) como una de las más importantes del país. Para la Cuchu esto se puede potenciar si se consigue apoyo.
“Hubo un año que fichamos muchas chicas. Pero se hace muy complicado sostener esto más que nada por un tema económico. Viajar nos significaba un gasto importante y la realidad de las chicas no permite cubrirlos, la mayoría estudia”, aseveró.
“Igualmente tenemos el apoyo de la comisión de rugby, que hasta nos permitió participar en un nacional de clubes. Sabemos que las otras provincias están casi a la par, en la misma”.
“Hoy por ejemplo tenemos a Yamila González, una juvenil que está en proceso de proyección. Dentro del seleccionado las chicas siguen un plan vía Zoom, todo un sistema bajo tutela de la UAR”, agregó.
Precisamente al comparar los tiempos y el proceso de crecimiento, para Noelia la diferencia es importante: “La selección argentina tenía una vara hace unos años, pero ahora las chicas tienen infantiles y el nivel es superior. De a poco el rugby femenino se va posicionando”.
“Arranqué en el 2010 con la albiceleste, antes hacía atletismo. Me metí con 25 años, jugando para Capri en Posadas y practicando con varones en Eldorado. Se puede decir que hubo un proceso de crecimiento importante”.
“En Europa están a otro nivel, hay clubes de primera que juegan 15 versus 15. El femenino arrancó en Argentina en el 2005 y en el Viejo Continente hace muchos años atrás”.
“Jugar en la modalidad clásica nos llevará al menos otros tres años de crecimiento, porque en los clubes todavía no hay suficientes jugadoras”, cerró.
Fuente: El Territorio.




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