Preparó el mate y lo cebó de la pava nomás, bien de entre casa. Después de casi diez años de carrera, Diego Hartfield se tomó dos semanas de vacaciones para descansar y estar con los suyos, ahora ya como ex jugador, pero con un montón de proyectos y sueños ligados al tenis.
El Gato volvió a Oberá para pasar las fiestas de fin de año y recargar las pilas pensando en lo que viene, que parece será mucho, porque en menos de un mes recibió tres propuestas laborales, dos como entrenador y una para comentar tenis por televisión.
Cordial como siempre y distendido, el obereño hizo un balance de lo que fue su carrera y se mostró satisfecho, no sólo porque llegó a ubicarse en el puesto 73 del ranking mundial, sino por la experiencia y los amigos que cosechó el camino.
“Soy un ex jugador, por el momento muy contento y cada día más convencido de la decisión que tomé. No me arrepiento de nada”, remarcó Hartfield.
Justo dentro de un mes cumplirá 30 años y todavía es muy joven, pero reconoció que en el competitivo mundo del tenis profesional el paso del tiempo pasa factura y se siente el rigor. Además, hace dos años sufrió la rotura de ligamentos de la rodilla derecho, una lesión siempre complicada.
“Pero siento que le gané a la lesión. Volví y estuve seis meses jugando, pero por ahí no volví a jugar en mi nivel. El problema fue que usé mi ranking protegido, que se usa cuando uno está lesionado, entonces estaba como 900 del mundo y tenía que empezar todo de vuelta”, explicó el Gato.
Digno embajador
Por una cuestión de ranking, se vio obligado a jugar torneos chicos con el desgaste que ello implica. Fue como pagar otra vez el derecho de piso y “no estaba para hacerlo”.
“Entonces empecé a imaginarme una vida en casa, más tranquila y en dos semanas conseguí dos trabajos y se me abrieron un montón de puertas”, reconoció.
Desde la próxima semana comenzará a trabajar en una academia de tenis con Gustavo Luza, ex capitán de Copa Davis, también entrenará a un juvenil y tiene una oferta para comentar tenis en la señal DIRECTV Sports.
Así, la transición de jugador a ex no fue traumática. Al contrario, se lo ve tan entusiasmado como cuando era un pibe que soñaba con meterse entre los cien mejores del mundo.
“Siempre fui físicamente muy limitado, tuve muchos problemas y tenía que estar muy bien entrenado para jugar en nivel. Por ahí cuando era chico me cansaba tanto que no me imaginaba que podía llegar. Por eso la verdad que conseguí muchas cosas”, subrayó.
Sin dudas, haber jugado dos veces con el suizo Roger Federer quedó gravado en su mente, sobre todo aquel recordado enfrentamiento por la primera ronda de Roland Garros 2006, donde el Gato jugó uno de sus mejores partidos de su carrera y cayó 7-5, 7-6 (2) y 6-2 ante el mejor tenista de la historia.
Por ello, cuando el reloj marque un nuevo año, anticipó que “brindaré por toda mi carrera. Desde los 18 años hice una carrera hermosa, dura y exigente, pero que le recomiendo a todos los chicos”.
“Tiene muchos objetivos de autosuperación y, más allá de los resultados y lo económico, todo deporte tiene mucho de crecimiento personal”, recomendó Diego Hartfield, un digno embajador del deporte misionero.
Fuente: territoriodigital.com



Comentarios recientes