Con 34 recién cumplidos, el obereño aseguró que “no extraño nada del tenis”, señaló que “me siento más contento que antes” y, alejado de las canchas, se ilusiona con “tener mi propio estudio contable”, ya que desde hace seis meses comenzó la carrera de contador público.
El Gato, que en septiembre de 2007 llegó a estar en el puesto 73 del ranking mundial, se desempeña actualmente como comentarista de la cadena DirecTV junto a Juan Pablo Varsky de algunos torneos ATP 250 y 500.
“Ni bien me retiré, hace cuatro años, hablé con Varsky y él me dio la posibilidad de poder trabajar en algo que me gusta”, expresó el obereño. “Ahora que terminó el Abierto de Australia nos estamos preparando para transmitir algunos partidos de los torneos ATP 250 o 500, cuartos de final, semifinales y final”, agregó Hartfield, quien también lamentó que “hay algunos meses en los que no tenemos torneos”.
A la hora de hablar sobre cómo vive sus horas post retiro, el oriundo de la Capital del Monte sorprendió al afirmar que “no extraño nada”.
“Sé que soy un caso raro, pero sinceramente no extraño casi nada del tenis, tal vez los momentos en los que estaba con ciertas amistades, pero ahora me siento más contento que antes”, reconoció.
“Yo siempre tomé al tenis como un trabajo, y realmente era un trabajo exigente; ahora estoy más cómodo y me encanta lo que hago”, añadió.
El tono de la voz y la sinceridad de sus palabras permiten entender cuando afirma que “por ese motivo nunca me incliné a pensar en ser entrenador”. “Si tengo la necesidad algún día tal vez vuelva a las canchas, pero por ahora no lo pienso”.
Hartfield, que se retiró del circuito profesional a finales del año 2010, divide su tiempo entre el ocio, el trabajo y también el estudio, ya que desde agosto del año pasado cursa la carrera de contador público, que, si todo marcha sobre rieles, lo tendrá con el título en 2018.
“La verdad que me imagino siendo contador y con un estudio contable, después de tanta exigencia ahora priorizo estar más tranquilo y busco el bienestar personal antes que el crecimiento”.
“Todo el mundo cree que para un tenista jugar al tenis y viajar es una cuestión de placer, pero cuando hacés 60 viajes en ocho meses, gastás plata y tenés que convivir con constantes presiones y perfeccionarte día a día, las cosas son diferentes”, explicó el Gato, quien agregó que “yo tuve una adolescencia y una juventud muy diferente a la de varios chicos, ya que a los 21 años tuve que vivir en Europa viendo cómo generar mis propios ingresos”.
“En el tenis las exigencias son muy altas y, si tengo que ser sincero, cuando me retiré se me dibujó una sonrisa en el rostro; viajé toda la vida y ahora que me instalé en Oberá definitivamente me quiero quedar acá”, manifestó.
Para el obereño, “hacer plata con el tenis es muy difícil, y como mínimo tenés que mantenerte durante tres o cuatro años entre los mejores 150 del mundo, cuando en el ranking profesional son más de 1600 en el mundo”.
“Si un padre piensa en salvarse económicamente haciendo a su hijo practicar tenis, claramente le erró el vizcachazo, hoy el tenis es muy competitivo y el embudo es cada vez más chico”, cerró Hartfield, que mientras espera retomar la actividad laboral, disfruta cada segundo que perdió en su juventud.
Fuente: Gustavo Hollmann, El Territorio.





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