
Sin contratos profesionales. Sin obra social para sus jugadoras. Sin el respaldo de médicos especializados y con un staff técnico trabajando ad honorem. Esas fueron las condiciones de la aventura que emprendió el Club Universitario de Córdoba en la Liga Argentina Femenina en 2019.
Mientras la competencia concurría, era el mismo cuerpo técnico apoyado en un grupo de padres, el que se dividía las horas entre planificar entrenamientos, gestionar el aporte de sponsors o entidades oficiales, organizar las comidas de las jugadoras que se habían sumado como refuerzos, calendarizar la próxima venta de pollos para juntar fondos y quién sabe cuántas actividades más.
La pasión mueve montañas, pero generar una estructura a largo plazo con esas limitaciones se torna utópico. Pero si citamos utopías ¿quién hubiera imaginado hace algunos años que la selección femenina de voley alcanzara la segunda clasificación olímpica? Seguramente un par de valientes. Natalia Espinosa se inscribe en esa categoría.
Con veinte años de trayectoria en el vóley nacional, la necochense fue una de las jugadoras hitos del plantel de Boca, conocido como “Las Guerreras”. La legandaria ex capitana y múltiple campeona, decidió en 2019 que su carrera como jugadora había terminado. No conforme con la huella que dejó como deportista, hoy es una de las impulsoras de la lucha por la profesionalización del vóley femenino en Argentina, tal como lo es la liga masculina. Una bandera más que quiere izarse con la cara de una mujer.
La ex “Guerrera” es la representante femenina de Juava (Jugadores Asociados del Vóley Argentino), una entidad que surgió hace casi tres años con la intención de defender y representar los derechos de actuales y ex jugadores federados.
En Twitter, realizó una publicación que generó un estallido que no sólo no tardó en instalarse, si no que dió pie a un debate con antecedentes en el futbol femenino:
“Con el empuje que dio la profesionalización del fútbol femenino. El notable crecimiento del voley femenino. El rol de la mujer en el deporte, es mirado distinto. LLEGO LA HORA DE DECIR: PROFESIONALIZACIÓN DEL VOLEY FEMENINO”.
La ex “Guerrera” es la representante femenina de Juava (Jugadores Asociados del Vóley Argentino), una entidad que surgió hace casi tres años con la intención de defender y representar los derechos de actuales y ex jugadores federados.
“La idea de generar movimiento ahora fue ideal porque, por un lado, aprovechamos la visibilidad que están teniendo Las Panteras por la clasificación y por otro, estamos en la previa de una nueva liga que arranca a fines de enero. Por eso, me puse en contacto con jugadoras de cada uno de los equipos que compiten, además de algunas Panteras. Estuvieron de acuerdo y bueno, arranqué en Twitter arrobando a algunos periodistas y periodistas deportivas con perspectiva de género”, le indicó a Mundo D.
La ola fue imparable. Jugadoras se sumaron contando sus experiencias y desigualdades en relación a la rama masculina. Muchas de las situaciones que expusieron, son la base de la demanda a la que hace referencia Espinosa: disparidades económicas, falta de respaldo legal en obligaciones contractuales, carencia de obras sociales, inexistencia de departamentos médicos de profesionales de salud, la no televisación de la liga (alcanzada recientemente en DeporTV), infraestructuras y recursos escasos para aspirar al alto rendimiento.
«Mucha gente cuestiona el “porqué” de la palabra profesionalización. Está claro que es una lucha a largo plazo. Somos conscientes que hay muchas cosas que mejorar para llegar a la profesionalización, pero es el punto inicial para empezar a hablar de los puntos», remarca la ex jugadora quien confiesa que Boca es uno de los pocos clubes que cumple con gran parte de condiciones que se reclama.
Fuente: Mundo D.



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