La Escuela de Vela Nicolás Dasso festejó

El equipo anfitrión. Los chicos de optimist disfrutaron de un fin de semana ideal para navegar y compartir con sus pares de Brasil, Paraguay y Corrientes (Foto El Territorio)

El equipo anfitrión. Los chicos de optimist disfrutaron de un fin de semana ideal para navegar y compartir con sus pares de Brasil, Paraguay y Corrientes (Foto El Territorio)

Seis barquitos navegaban por la playita Heller, pocos eran los padres que se animaban a que sus niños estuvieran al mando de una embarcación, pero los sueños de Nicolás Dasso, y el disfrute que quería contagiar, fueron mucho más grandes que los miedos y hoy, trece años después de aquellas primeras velas en alza, son más de 60 chicos que componen la Escuela de Optimist que se ganó un lugar en el paisaje costero y forma parte de la cultura náutica posadeña.
Este domingo, en el marco del 13° aniversario de la Escuela de Vela “Nicolás Dasso”, que se desarrolla en el Yacht Club Posadas, se realizó una competencia que atrajo a más de un centenar de timoneles que llegaron representando a clubes de Brasil, Paraguay y Corrientes, más los posadeños del Pirá Pytá, Club Náutico Posadas y el anfitrión, Yacht Club.

En la categoría principal, la Timonel, se impuso el local Matías Warenycia que una vez más desplegó su experiencia entre los Optimist, seguido de su compañera de equipo Victoria Castaño, que fue la mejor dama, y el tercer lugar del podio lo ocupó el brasileño Fabio Santa Cruz, del Yach Club Lago de Itaipú.
En Principiantes, la cima tuvo a Pedro Álvez Joao, de Brasil (Icli), segunda fue Urena Valentina, de YCP, y tercero fue Luis Henrique Silva, de Brasil.
Asimismo, en Escuelita, triunfó Nahuel Olivetti, segundo resultó Joaquín Genes y tercera fue Luna Ávila. En Laser 4.7 arrasaron los chicos Yach Club Lago de Itaipú, con los primeros tres puestos integrados por Elizeu Silva, Andrey Godoy y Guilherme Seije, respectivamente. En damas, Sofía De Coulón, del YCP, se llevó los aplausos.
Finalmente, en Laser STD, tuvo en la punta a un tridente anfitrión con: 1° Rodrigo Zalazar, 2° Federico Cabello y 3° Tomás de Coulón.

Viento en popa
“El inicio fue todo a pulmón, conseguimos los primeros Optimist, que fueron sponsoreados por el diario El Territorio, y dábamos clases en la playita Heller, con barcos que llevaba y traía desde mi casa”, recordó Nicolás Dasso.
En aquella 2001 era muy difícil sumar gente a la actividad porque no existía la cultura náutica y los lugares para realizarlos no tenían la infraestructura. “Había pocos clubes a la vera del río y además tenía que atraer a niños de 6 a 15 años al río y era algo que se veía casi imposible. Eso fue lo que más costó”, agregó.
Pero de prontó se abrió una puerta y el Yacht Club Posadas ofreció un espacio para el desarrollo de los optimist.
“Después de muchos años nos trasladamos al Yacht, del que yo siempre fui parte, y empezamos a dar las clases y desde esa vez hasta ahora nos quedamos acá, porque la gente del club nos hace sentir muy bien y cumplimos con el objetivo de difundir la navegación a vela”, explicó el entrenador.

Trabajo de hormiga
Dasso, que trabaja palmo a palmo con su compañera de la vida Leandra Burtnik, vuelcan todos los días de su vida a la pasión por la navegación y tal es así los barquitos ya son parte de la vista panorámica de Posadas.
“Con la escuelita trabajamos mucho, siempre a pulmón porque no contamos con mucha infraestrctura pero lo poco que hay siempre está a disposición. También, con el paso del tiempo, nos fuimos sumando con los chicos a los torneos y nos fue gustando la idea de que a los que les gustaba competir que lo hagan y después siempre tenemos los chicos que simplemente quieren navegar y que bienvenidos sean también”, destacó Dasso.
Por una cuestión de edad también se sumó a la clase Laser, porque los Optimist navegan hasta los 15 años y, cumplida esa edad, los timoneles deben pasarse a otra categoría. “En principio optamos con el Laser, que es una evolución del Optimist, y además es una categoría olímpica y muy difundida”, describe el impusor.

Misiones y su aporte a la selección
En estos 13 años una gran cantidad de navegantes se sumaron a la selección argentina de Optimist, surgidos de la Escuela Nicolás Dasso, y hoy esa satisfacción se disfruta en equipo y la motivación hace que siempre haya nuevas caras en los elencos albicelestes.
“Nos hicimos conocidos gracias a los chicos. Hoy a la escuela se la conoce en todo el país por los resultados de ellos, que se esfuerzan con muchas ganas y nosotros los guiamos y acompañamos, pero son ellos los que trabajan duro para llegar donde llegan y me enorgullece mucho”, relató Dasso con una sonrisa.
Y esto es producto de un entrenamiento de cuatros veces por semana y cuando se acercan las competencias de todos los días. “Tienen cargas horarias muy altas, por ejemplo los sábados están desde las 10 hasta las 18 y algunos hasta se quedan a dormir en el club y siguen todo el domingo”.
Junto a sus pupilos, Dasso también logró ser reconocido a nivel nacional y desde hace varias temporadas forma parte del cuerpo técnico de la selección tanto argentina como paraguaya, en competencias internacionales. “Siempre fue un sueño lejano que un alumno mío estuviera en la selección pero se fue dando, entró uno, entró otro y hubo un año que la mayoría del equipo era de Misiones y así se fueron dando las cosas que yo soñaba. Y así también me aceptaron ser parte del equipo argentino y también de Paraguay”.

Una vida en el agua
“Yo desde muy chico navegué en optimist, desde los 4 años, en el antiguo Rowing, con barcos clases pamperos, muy de escuela, pero había un optimist armado, al que me subí desde ahí no me bajé”, recordó Dasso.
Y anadió que “armar la escuela fue también transmitir lo que a mí me generaba y nunca pensé en lo económico, todo lo que hago es porque me gusta y mis objetivos están fuera de lo económico, a mí me llena ver que el club esté repleto de chicos, porque yo a la edad de ellos navegaba solo y eso aburre”.
Finalmente, sacando el ‘tabú’ del deporte de elite, Dasso señaló que “los que pagan una cuota pero nosotros tenemos barcos, gomones de apoyo y salvavidas, les damos todo, los chicos no necesitan nada para empezar. Incluso, después para seguir compitiendo, el que puede se compra el barco y el que no se lo seguimos dando”.
Y así se hizo extensiva la convocatoria para que los niños se sumen a esta hermosa actividad náutica.

Un gesto, las ganas y la inclusión, por delante de todo
Nahuel Olivetti estuvo en la cima de la categoría Escuelita; su nombre tal vez podría ser uno más pero su historia es especial. El timonel del Yacht surgió de una beca destinada a niños con bajo recursos y que ayer rindió sus frutos, y no por el resultado final, sino por la inclusión y los valores que inculca el deporte.
“Desde el año pasado dimos becas para chicos de bajo recursos que las otorgamos para los niños que viven en el barrio que está atrás del Club Pirá Pytá y que van al colegio del Ejército Argentino. Esa beca duró cinco meses, mientras se pagaron a profesores para eso, pero cuando se cortó decidí ‘bancarlos’ yo, para que sigan y hoy uno de los chicos ganó en Escuelita y me alegra mucho”, señaló Dasso, que tuvo un lindo gesto. “Me da mucha satisfacción poder ayudarlo, Nahuel ya tuvo la oportunidad de viajar dos veces con el equipo y todo lo costeamos nosotros. Me acuerdo que cuando se terminó la beca me preguntaron “¿qué pasa ahora?”. Y les dije que el que realmente quisiera seguir navegando lo iba a seguir haciendo siempre y hoy continúan viniendo seis de ellos”.

Entrecomillas
“Nos hicimos conocidos gracias a los chicos. Hoy a la escuela se la conoce en todo el país por los resultados de ellos, que se esfuerzan, ponen las ganas y nosotros los guiamos y acompañamos. Pero son ellos los que trabajan duro para llegar donde llegan y me enorgullece mucho”.
Nicolás Dasso.

Fuente: El Territorio.

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